martes, 30 de octubre de 2007
Rechem (madre)
Mi árbol de la vida físico. Mi matriz, mi origen...y mi perdición. Con ella pierdo toda la espiritualidad que busco, todo el equilibrio, y a veces, toda la sensatez, si es que tengo alguna. Tú sabes que la quiero, pero me puede, me supera y muchas veces me enerva. Creo que como toda madre, pero ésta es la mía...y Tú la estás avisando, empiezas a acariciarla con tus dedos, no sé si para llevártela o para que cambie. Es dura, no sé si sabrá apreciar el gesto, quizá sea demasiado tarde. Te pido por ella, te pido la calma que no tiene, la tranquilidad que le falta, la paciencia que aún sigue esperando que llegue por su puerta, o la quietud para su corazón maltrecho. En un acto egoísta te imploro que me la dejes aquí...todavía me queda mucho que quererla, me faltan años en ausencias, me faltan silencios a su lado, y sus nietos, también la necesitan. Déjamela un poco más, así, peleona como es ella, pero déjamela, no puedo añorarla todavía....
jueves, 19 de abril de 2007
Chabaq (abrazo)
En el frío de la madrugada vió como el sol iba saliendo y dibujando rayos en el azul del horizonte. Sentada en la cima de la montaña y notando como el helor entraba en sus huesos meditaba con la tranquilidad del trabajo hecho, el esfuerzo al límite y la familia que deseaba. Con la mirada fija en un punto invisible, disfrutando del momento, un estremecimiento le recorrió la espalda. En ese mismo instante un brazo dibujo la línea de sus hombros y una mano le tocó la mejilla derecha suavemente....no quiso mirar, no podría mirarlo, pero sabía que era Él. Sintió todo su calor y el frío se disipó de su interior, notó como crecía y una gran sonrisa se dibujó en su cara...Escuchó su voz: ¿Cómo estás?...Cansada pero bien, contenta, alegre de haber llegado y mucho más feliz contigo ahora.....este año me ha costado más....Y más que te costará los años venideros, le contestó...silencio...más silencio.....Apoyó tranquilamente su cabeza en el hombro de Él, descansando del viaje y de esos cuarenta-días-cuarenta...Gracias...y arrebulléndose en aquel costado herido dejó que el sopor la hundiera en uno de los mas dulces sueños que tuvo, el sueño en brazos de su padre...
domingo, 1 de abril de 2007
Cuarenta
Representa el “cambio” de un periodo a otro, los años de una generación. Por eso el Diluvio dura cuarenta días y cuarenta noches (pues es el cambio hacia una nueva humanidad). Los israelitas están 40 años en el desierto (hasta que cambia la generación infiel por otra nueva). Moisés permanece 40 días en el monte Sinaí, y Elías peregrina otros 40 días hasta allí (a partir de los cual sus vidas cambiarán). El profeta Jonás precisa la destrucción de Nínive en 40 días (para darles tiempo a que cambien de vida). Jesús ayunará 40 días (porque es el cambio de su vida privada a su vida pública).....
Cuarenta...esto ya ha llegado a su fin, y sin embargo es todo un comienzo, elevo la vista al cielo y entre oscuros nubarrones veo tu reflejo, salgo a las calles en tu busca, nuestra cita está cerca, la hora marcada y el cirio...encendido....Shalom!
Cuarenta...esto ya ha llegado a su fin, y sin embargo es todo un comienzo, elevo la vista al cielo y entre oscuros nubarrones veo tu reflejo, salgo a las calles en tu busca, nuestra cita está cerca, la hora marcada y el cirio...encendido....Shalom!
sábado, 31 de marzo de 2007
Treinta y nueve
Expectación. Expectante. Esperando que abras tus ojos y me mires. Ya lo haces, desde el fondo del corazón, desde este fondo, pero quiero verte el color, el brillo, la mirada...ya sólo hago esperar, esperarte, los últimos retoques, las últimas componendas, detalles pequeñitos e insignificantes para que cuando llegues todo sea...casi perfecto. Hablo de ti ahora y tengo un nudo en la garganta, esperando tanto tiempo, con tanto esfuerzo que casi desearía que el tiempo se detuviera ahora para que no sucediera, para poder seguir esperando en este dulce "tempo sostenido", como una música dulce. ¿Estaré lo suficiente preparado para recibirte o sólo me habré estado convenciendo todo este tiempo?....una noche más....
viernes, 30 de marzo de 2007
Treinta y ocho
Caminos de silencio que me han llevado hacia la serenidad y la paz, y allí, en quietud exterior y sobre todo conmigo mismo, estando carente de todo lo que henecesitado últimamente, encontraré a quien busco.....casi lo estoy consiguiendo, mi señor, quedan dos días, dos días para tocar el cielo con las manos, en la cima, agradeciéndote tu acompañamiento en todas las jornadas, despojado de pasiones y de comida. Mi alma está satisfecha y tranquila, empiezo a esperarte....
Treinta y siete
"Él te condujo por el desierto, y en esa tierra seca y sin agua ha hecho brotar para ti un manantial de agua de la roca dura" (Dt 8,15).
El desierto te expone, en desnudez total, ante el misterio de Dios que envuelve. Nada ni nadie podrá interferir tu encuentro, "lo verás cara a cara, y llevarás su nombre en tu frente" (Ap 22,4). Sé consciente de que el lenguaje del Amor te es revelado como don del Espíritu que te capacita para entenderlo y vivirlo. Ees el lugar del despojo del propio yo. La inmensa aridez que te rodeará, hará desaparecer de ti todas aquellas cosas que no son imprescindibles en tu vida. Desnudará tu alma, y te despojará de todo, incluso de lo que consideras como más amado.Te acercará al encuentro con Dios, porque la vaciedad en la que vivirás, te hará plenamente disponible para Él, postrado ante el misterio insondable de su voluntad.
En el desierto la oración se simplifica mucho: descubres que orar es ser simplemente tú, ante Él. Porque nada ni nadie te condiciona, te limitarás a estar, en la transparencia de tu realidad ante Dios, al que buscas porque lo añoras, con un amor cada vez más fuerte. Y aprendes a vivir con un amor confiado, abandonado, en medio del desierto, y sumergido en el mar del Amor... consumido por su agua.
El Pueblo de Israel caminó por el desierto durante cuarenta años. Moisés vivió en él antes de acoger la misión que Dios le quería confiar.
Jesús fue al desierto para enfrentarse a los cuarenta días de tentación y de prueba, en los que se preparó para la predicación del Reino, después de haber vivido en la plena voluntad del Padre que lo había enviado al mundo, para ser Palabra visible y cercana del Amor Salvador de Dios.
El desierto te expone, en desnudez total, ante el misterio de Dios que envuelve. Nada ni nadie podrá interferir tu encuentro, "lo verás cara a cara, y llevarás su nombre en tu frente" (Ap 22,4). Sé consciente de que el lenguaje del Amor te es revelado como don del Espíritu que te capacita para entenderlo y vivirlo. Ees el lugar del despojo del propio yo. La inmensa aridez que te rodeará, hará desaparecer de ti todas aquellas cosas que no son imprescindibles en tu vida. Desnudará tu alma, y te despojará de todo, incluso de lo que consideras como más amado.Te acercará al encuentro con Dios, porque la vaciedad en la que vivirás, te hará plenamente disponible para Él, postrado ante el misterio insondable de su voluntad.
En el desierto la oración se simplifica mucho: descubres que orar es ser simplemente tú, ante Él. Porque nada ni nadie te condiciona, te limitarás a estar, en la transparencia de tu realidad ante Dios, al que buscas porque lo añoras, con un amor cada vez más fuerte. Y aprendes a vivir con un amor confiado, abandonado, en medio del desierto, y sumergido en el mar del Amor... consumido por su agua.
El Pueblo de Israel caminó por el desierto durante cuarenta años. Moisés vivió en él antes de acoger la misión que Dios le quería confiar.
Jesús fue al desierto para enfrentarse a los cuarenta días de tentación y de prueba, en los que se preparó para la predicación del Reino, después de haber vivido en la plena voluntad del Padre que lo había enviado al mundo, para ser Palabra visible y cercana del Amor Salvador de Dios.
jueves, 29 de marzo de 2007
Treinta y seis
Alabanza y súplica a la misericordia de Dios
36:6 Tu misericordia, Señor, llega hasta el cielo, tu fidelidad hasta las nubes.
36:7 Tu justicia es como las altas montañas, tus juicios, como un océano inmenso. Tú socorres a los hombres y a las bestias:
36:8 ¡qué inapreciable es tu misericordia, Señor! Por eso los hombres se refugian a la sombra de tus alas.
36:9 Se sacian con la abundancia de tu casa, les das de beber del torrente de tus delicias.
36:10 En ti está la fuente de la vida, y por tu luz vemos la luz.
36:11 Extiende tu gracia sobre los que te reconocen, y tu justicia sobre los rectos de corazón. 36:12 ¡Que el pie del orgulloso no me alcance ni me derribe la mano del malvado!
36:13 Miren cómo cayeron los malhechores: fueron derribados, y ya no podrán levantarse.
36:6 Tu misericordia, Señor, llega hasta el cielo, tu fidelidad hasta las nubes.
36:7 Tu justicia es como las altas montañas, tus juicios, como un océano inmenso. Tú socorres a los hombres y a las bestias:
36:8 ¡qué inapreciable es tu misericordia, Señor! Por eso los hombres se refugian a la sombra de tus alas.
36:9 Se sacian con la abundancia de tu casa, les das de beber del torrente de tus delicias.
36:10 En ti está la fuente de la vida, y por tu luz vemos la luz.
36:11 Extiende tu gracia sobre los que te reconocen, y tu justicia sobre los rectos de corazón. 36:12 ¡Que el pie del orgulloso no me alcance ni me derribe la mano del malvado!
36:13 Miren cómo cayeron los malhechores: fueron derribados, y ya no podrán levantarse.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)