lunes, 18 de febrero de 2008

YHVH Shalom

YHVH Shalom – El SEÑOR de paz: (Jueces 6:24). “Shalom” significa totalidad, paz. El SEÑOR es completo en y por Si mismo. Adonai no necesita añadiduras a Su totalidad. Su deseo y propósito son restaurar la paz y totalidad a Su creación que ha sido fracturada por el pecado.


Ella me trae paz, dos palabras, tres sentimientos, un encuentro y ha conseguido lo que casi nadie consigue en mí: relajación y dejadez convertido en bálsamo para mi alma. Incluso entre risas y charlas consigue que se desaten todos los nudos de mi interior y relajarme hasta el punto de abrirme hasta en las expresiones más profundas. Ella es paz, y busca la paz, y trabaja duro, muy duro para conseguirla, tanto que a veces se olvida de que vive en el mundo de los vivos y anda como alma en pena errando sus desalientos. Hoy te pido por ella, para que me la cuides durante mucho tiempo y me hagas viejecito a su lado escribiéndonos cartas silenciosas de besos imposibles de diagnosticar y que sé que guarda en una maravillosa caja imaginaria.

domingo, 17 de febrero de 2008

YHWH-Raah, raá; El señor es mi pastor

prim.; cuidar, apacentar un rebaño; pastar; gobernar; asociarse con (como amigo):-alimentar, alimento, amigo, amistad, andar, comer, compañero, devorar, frecuentar, jefe, juntar, mantener, pacer, pasto, pastor, sustentar.
Es necesario crecer en Dios, antes que nuestras voluntades humanas estén listas para seguir fielmente al Pastor donde quiera que nos conduzca, comer lo que El nos dé, y yacer en el lugar que El escoja. El nos lleva al Calvario, al lugar de la crucifixión y muerte de nuestra voluntad humana, antes de poder conducirnos al lugar de la exaltación y gloria.
Como un don y acompañado de la salvación, el Pastor nos da un cierto grado de descanso, que no podremos conocer si no crecemos espiritualmente, al grado de seguir fielmente al Pastor a través de todas las situaciones y circunstancias, ya sean placenteras o dolorosas y por las cuales EL nos conduzca como Pastor….. sólo entonces podremos decir:
El Señor es mi pastor
El Señor es mi pastor,
nada me falta.
En prados de hierba fresca,
me hace reposar,
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repone mis fuerzas.
Me guía por la senda del bien,
haciendo honor a su nombre.
Aunque pase por quebradas peligrosas,
ningún mal temeré,
porque tú estás conmigo,
tu bastón y tu vara me protegen.
Me preparas un banquete
para envidia de mi adversario,
perfumas con aceite mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu amor y bondad me acompañan
todos los días de mi vida;
y habitaré en la casa del Señor
por días sin término.
(Salmo 23)

No hay palabras más bellas para este nombre ni mejor cantadas es uno de mis salmos favoritos y uno de los que me de dan más paz. Estoy encantado de ser su oveja y nunca mejor dicho.

sábado, 16 de febrero de 2008

Jehovah Yireh, Yehova proveerá


“Entonces alzó Abraham sus ojos, y miró, y he aquí un carnero á sus espaldas trabado en un zarzal por sus cuernos: y fue Abraham, y tomó el carnero, y ofrecióle en holocausto en lugar de su hijo. Y llamó
Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.
Gn. 22:13-14 Fl. 4:19

Aceptar los designios divinos, por dolorosos que éstos sean, constituye la prueba moral más alta en la relación del hombre con el Creador. La obediencia es un tema central de la religiosidad judeocristiana. Sólo los personajes fundamentales de ambas religiones se han visto sometidos a esta prueba de valor y de amor incondicional a Dios: Abraham, en el caso judío y Jesús, en el cristiano.
El sacrificio de Isaac a manos de su propio padre es uno de los mitos hebreos más relevantes en la religión judía. Su radical importancia reside en la fe ciega con que Abraham acata hasta el último instante la orden recibida por Yahveh y que tiene además un paralelismo directo con la Pasión de Jesús.
El elemento esencial de esta prueba radica en que se trata de un sacrificio que se plantea para ser aceptado, de ninguna manera impuesto. El hombre, representado por Abraham o Jesús, es quien lo acepta, quien pone por delante su voluntad para llevar a cabo el sacrificio que Dios ha pedido. Esto sólo es posible con fe, o sea confianza. La confianza se funda en el amor, no en el temor. De ahí el fuerte carácter moral de estos dos mitos.

Abraham e Isaac
Abraham es el primer gran patriarca del pueblo judío. Fue con él con quien Dios estableció su alianza, una alianza que fue señalada de dos maneras: la circuncisión para él y sus descendientes y el cambio de nombre de Abram a Abraham (padre de muchas naciones) y de Saray –esposa de Abraham– a Sara (princesa) (Génesis 17).
Dios ofreció a Abraham, primero, la tierra prometida; segundo, una descendencia que representa prácticamente a toda la humanidad, “tal que si alguien puede contar el polvo de la tierra, también podrá contar tu descendencia” (Génesis 13, 16); y tercero, ser aquél a través de quien serían benditos todos los linajes de la tierra (Génesis 12, 2-3).
El primer motivo de sorpresa y desconcierto en este mito se debe tanto a su contenido como al carácter de quien lo formula. Narra el Génesis que Dios tentó a Abraham formulándole la siguiente petición: Toma a tu hijo, a tu único, al que amas, a Isaac, vete al país de Moria y ofrécele allí en holocausto.
¿Sacrificar a un hijo, al hijo primogénito y único? ¿Sacrificar al hijo que había sido largamente esperado en vano hasta el momento de perder toda esperanza cuando Sara y su marido se volvieron ancianos? ¿Sacrificar al hijo que fue fruto de una promesa directa de Dios cuando ambos padres ya eran infértiles?
La primera vez que Dios prometió a Abraham un hijo de Sara, éste rió. No lo creía. Lo mismo le ocurrió a su mujer. Yahveh se presentó con dos hombres a la puerta de la tienda de Abraham, quien les ofreció agua para lavarse los pies, alimento y bebida. Antes de marcharse, prometió al matrimonio un descendiente. Al escuchar esto, Sara rió también. Yahveh la escuchó, la cuestionó por ello y reiteró su promesa: tendrían un hijo.
Cien años contaba Abraham cuando Isaac nació. Sara dijo: “Dios me ha dado de qué reír, todo el que lo oiga se reirá conmigo” (Gen 21, 6). Para tan grande alegría, un nombre de alegría infinita: Isaac significa “Sonría Dios”.
Es posible concebir que existiesen hombres y culturas dispuestos a sacrificar a sus hijos primogénitos con el fin de agradar a Dios. Lo hizo Agamemnón con Ifigenia para obtener el beneplácito de los dioses en su afán de conquistar Troya. Sin embargo, hay una gran distancia entre eso y concebir que sea Dios mismo quien solicite un sacrificio de esta índole.
No obstante lo anterior, a pesar de que Dios había hecho una promesa y una alianza sin precedente con él, Abraham asumió la solicitud y, sin manifestar emoción alguna, simplemente “aparejó su asno y tomó consigo dos mozos y a su hijo Isaac. Partió la leña del holocausto y se puso en marcha hacia el lugar que le había dicho Dios” (Gen. 22, 3).
Abraham amarra a Isaac sobre el altar y toma el cuchillo para inmolarlo. Si bien las manos no dudan un instante en la ejecución del sacrificio, es posible imaginar su perturbación durante estos segundos. Es entonces que el ángel de Yahveh aparece y le pide detenerse. “Ahora ya sé que tú eres temeroso de Dios, ya que no me has negado tu hijo, tu único”.
¿Por qué no hay asomo de duda en los actos de Abraham? La única respuesta posible es que confía desde el principio en que se trata de una prueba de fe mas no de un verdadero sacrificio. Suponemos que nunca deja de creer que Dios es incapaz de sostener una petición inmoral. Esta interpretación se basa en el pasaje en el que Isaac pregunta a su padre: “Aquí está el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?” a lo que Abraham contesta: “Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío” (Gen. 22, 8).
Esta respuesta admite dos sentidos. Abraham no refuta lo que todos esperamos: que el cordero es Isaac mismo, pero tampoco niega que el desenlace pueda ser distinto, como en efecto ocurre. Luego que el Ángel ha transmitido a Abraham el mensaje divino, éste alza los ojos y se percata de un carnero trabado por los cuernos en un zarzal, se dirige a él y lo sacrifica en lugar de su hijo por lo que bautiza el lugar del holocausto como Yahveh Yireh, “Yahveh provee”.
Obediencia ciega a Dios, pues Dios provee. Obediencia como la de Abraham, quien no dudó nunca de Yahveh, ni siquiera cuando le pidió que sacrificara a su propio hijo. Y la obediencia de Abraham sólo se sostiene si creyó hasta el último instante en la sabiduría de Dios a pesar de que lo que le pidió acatar era inadmisible.
Según el midrashim –libro de interpretaciones sobre el texto bíblico– Sefer ha-Yashar, Abraham es tentado por Samael, el ángel caído, en su ascenso al monte. Disfrazado como un anciano humilde, le dice: “¿cómo puede provenir de un Dios de misericordia y justicia la orden de matar al hijo de tu ancianidad? ¡Te han engañado!” Abraham lo ahuyenta. Esta adición al texto bíblico sólo expone más gráficamente su fe en la justicia y la bondad de Dios.
Pero la obediencia y la fe no fueron méritos únicos del recién estrenado patriarca, pues Isaac ya era un niño capaz de razonar y de elegir, un ser consciente que se encuentra en la misma situación que su padre frente a Dios. Encontramos un relato bello y original de esta particularidad del mito hebreo en dos de las cuatro estrofas de una canción de Leonard Cohen, Story of Isaac (1967), en que se narra el episodio desde el punto de vista del niño.
[1][11]

Se abrió la puerta lentamente,
entró mi padre:
yo tenía nueve años.
Y se mantuvo erguido, tan alto sobre mí,
brillando sus ojos azules
y era muy fría su voz.
Dijo “he tenido una visión
y sabes que soy fuerte y devoto,
debo hacer como se me ha pedido”.
Así que escalamos la montaña;
yo corría, él caminaba,
y su hacha era de oro.

Los árboles se hicieron más pequeños,
como espejo de una doncella el lago,
cuando nos detuvimos a beber algo de vino.
Entonces arrojó la botella,
la escuché romperse un minuto después,
y puso su mano en la mía.
Me pareció ver un águila
aunque pudo ser un buitre,
nunca lo supe con certeza.
Entonces mi padre construyó un altar,
miró una vez por encima de su hombro,
sabía que yo no me iba a esconder.

La renuncia a huir se encuentra también en el Sefer ha-Yashar: “¡Hijo desdichado de madre desdichada! ¿Fue para esto para lo que ella esperó tu nacimiento durante tanto tiempo y con tanta paciencia? ¿Por qué ha de sacrificarte tu padre sin motivo? ¡Huye mientras aún estés a tiempo!” Luego que su padre ahuyenta de nuevo a Samael, Isaac acepta su muerte voluntariamente y responde: “¡Bendito sea el Dios vivo que me ha elegido hoy para ser ofrecido en Holocausto ante Él!”


Mi Dios es grande, mi Dios provee, hoy sólo puedo dar gracias y seguir aceptando su voluntad y forma de hacer las cosas para seguir haciendo este camino, aunque muchas veces no vea cercano a mi el carnero para el holocausto.

viernes, 15 de febrero de 2008

EHYEH AHSHER EHEYEH

EHYEH AHSHER EHYEH (Hebreo). “YO SOY EL QUE SOY” o “Yo seré el que seré.” La profunda revelación de uno de los nombres de D-s en Éxodo. Tal como fue revelada por Moisés, la afirmación más elevada que el creyente puede hacer en conjunción con el Dios viviente. (Éxodo 3:14).

אהיה אשר אהיה

Quizá hoy sea más irreverente que nunca por apropiarme de una sentencia dictaminada así por ti. Pero soy el que soy. Y aunque intento mejorar, nunca lo suficiente, hay partes negativas de mi que no consigo dominar. En menos de 12 horas la ira me ha llevado. Yo y mi ira. El demonio que intento controlar y hace que cuando lo controle me ahogue la rabia, esa rabia que duele por la humillación que me supone. Como todos suelo esconderme en ‘soy el que soy’ cuando no quiero mejorar, cuando quiero justificar que no me apetece para nada cambiar…o simplemente cuando quiero imponer mi voluntad. Hoy reflexiono sobre esa forma de inutilizar tantas veces un nombre tuyo y tan mal. Busquemos el verdadero significado de las cosas.

jueves, 14 de febrero de 2008

El Olam

EL-OLAM
Este nombre es traducido en nuestras Biblias como "Dios Eterno", aunque podría ser traducido como "Dios de los siglos o de las generaciones". EL-OLAM lo encontramos por primera vez en Génesis 21:33.
"Y plantó Abraham un árbol tamarisco en Beerseba, e invocó allí el nombre de Yahveh EL-OLAM".
EL OLAM nos muestra que Dios es el Dios de los tiempos, todo lo que pasa está bajo el control de Dios. A lo largo de toda la historia de la humanidad EL-OLAM se ha manifestado y ha revelado sus propósitos al hombre, su máxima revelación y manifestación la encontramos en la persona de Su Hijo Jesucristo.
"Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo


Hace tiempo que mi señor plantó un árbol en mi vida y como las estaciones anuales he pasado desde dejarlo morir hasta cuidarlo con mimo diariamente, a veces el árbol tiene muchos frutos y otras no tanto, incluso hay temporadas que es yermo todo en él, hasta el punto de no saber si ha muerto o sigue latente su savia oculta a mis ojos. He aprendido a tener confianza en su madera, en disfrutar del verdor de su sombra y paladear sus frutos. No sé cuánto tiempo más estaré cuidándolo pues como todo la vida del agricultor es sacrificada pero cada vez disfruto más lo que hago y soy más consciente de que este árbol vivirá siempre como así lo heredé y he de dejar en herencia. Todos llevamos un árbol en nuestro interior. Cuidadlo, también deberéis dejarlo en herencia porque Dios es el Dios de todos los tiempos y todo lo que pasa está bajo su control...

miércoles, 13 de febrero de 2008

Faces de Dios

Declárase cómo Cristo tiene el nombre de Faces, o cara de Dios, y por qué le conviene este nombre
También es llamado Cristo Faces de Dios, como parece en el Salmo ochenta y ocho, que dice: «La misericordia y la verdad precederán tus faces.» Y dícelo, porque con Cristo nació la verdad y la justicia y la misericordia, como lo testifica Isaías, diciendo: «y la justicia nacerá con Él juntamente.» Y también el mismo David, cuando en el Salmo ochenta y cuatro, que es todo del advenimiento de Cristo, dice: «La misericordia y la verdad se encontraron. La justicia y la paz se dieron paz. La verdad nació de la tierra y la justicia miró desde el cielo. El Señor por su parte fue liberal, y la tierra por la suya respondió con buen fruto. La justicia va delante de Él y pone en el camino sus pisadas.» Ítem, dásele a Cristo este mismo nombre en el Salmo noventa y cuatro, adonde David, convidando a los hombres para el recibimiento de la buena nueva del Evangelio, les dice: «Ganemos por la mano a su faz en confesión y loor.» Y más claro en el Salmo setenta y nueve: «Conviértenos, dice, Dios de nuestra salud; muéstranos tus faces, y seremos salvos.» Y asimismo Isaías, en el capítulo sesenta y cuatro, le da este nombre, diciendo: «Descendiste, y delante de tus faces se derritieron los montes.» Porque claramente habla allí de la venida de Cristo, como en él se parece.
Son tres veces las que señaladamente el Verbo divino se mostró al pueblo judío,
1.- En el monte, adonde les dio ley y les notificó su amor y voluntad.
2.- Nacimiento de Jesús.
3.- La venida al final de los tiempos.
Y aun, si yo no me engaño, estas tres venidas del Verbo, una en apariencias y voces sensibles, otras dos hecho ya verdadero hombre, significó y señaló el mismo Verbo en la zarza, cuando Moisés le pidió señas de quién era, y Él, para dárselas, le dijo así: «El que seré, seré, seré», repitiendo esta palabra de tiempo futuro tres veces.
Cristo se llama y es cara de Dios porque es hombre, porque es Dios y porque es Verbo. Pero además en su naturaleza humana también merece ser llamado faces, porque Dios se nos representa en Él y se nos muestra de forma clara ya que Dios está en todo, porque además manifestó el nombre de su Padre a los hombres, y por último por ser Él quien nos guía y encamina hacia el conocimiento y amor a su Padre.

(De los nombres de Cristo, Fray Luis de León)

Las caras de Dios que tantos utilizan para mostrar lo bueno y malo de la vida, títulos baratos donde tantas veces se cuestiona la verdadera existencia de Dios. Donde se pregunta retóricamente ¿Por qué permite esto?. Pregunta incorrecta. Dios no lo permite. Lo permitimos nosotros. Dios nos ha hecho libres para escoger y no todos escogen bien. Sí, ya sé que pensarás, pero el pobre infortunado no escoge. No. Es evidente que él es una víctima de alguien que sí escogió y no pensó en su hermano en Cristo. ¿Y tú, a quién conviertes víctima de tu abanderada libertad mal escogida? Mea culpa, reflexión. Y tú serás, serás, serás...

martes, 12 de febrero de 2008

El-Shaddai

EL-SHADDAI שַׁדַּי
EL-SHADDAI es el tercer nombre por el cual se revela Dios en la Biblia.
"Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Yahveh y le dijo: Yo soy EL-SHADDAI (Dios Todopoderoso); anda delante de mí y sé perfecto."
Génesis 17:1
La palabra "EL" indica fuerza, poder y omnipotencia. La palabra "SHADDAI" significa "uno que tiene pecho", en otras palabras, "uno que nutre, suple y satisface". Uniendo el significado de las dos palabras que componen este nombre tenemos: "el Poderoso que nutre, suple y satisface".
EL-SHADDAI es el Dios Omnipotente en generosidades. La omnipotencia de Dios es de "pecho", es decir, de amor generoso que se derrama a otros.
"Y EL-SHADDAI te bendiga, y te haga fructificar y te multiplique, hasta llegar a ser multitud de pueblos; y te dé la bendición de Abraham, y a tu descendencia contigo, para que heredes la tierra en que moras, que ELOHIM dio a Abraham."
Génesis 28:3
"También le dijo ELOHIM: Yo soy EL-SHADDAI; crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos."
Génesis 35:11
"Y dijo a José: EL-SHADDAI me apareció en Luz en la tierra de Canaán, y me bendijo, y me dijo: He aquí yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de naciones; y daré esta tierra a tu descendencia después de ti por heredad perpetua."
Génesis 48:3-4
"Por el Dios de tu padre, el cual te ayudará, por EL-SHADDAI, el cual te bendecirá con bendiciones de los cielos de arriba, con bendiciones del abismo que está abajo, con bendiciones de los pechos y del vientre."
Génesis 49:25
EL-SHADDAI es el Dios que derrama bendiciones sobre nuestras cabezas y nos da vida en abundancia.
En algunas ocasiones EL-SHADDAI permite que seamos probados y afligidos para vaciarnos de nosotros mismos y así poder llenarnos más de EL y de sus bendiciones, esto es lo que sucedió con Job, Rut . . .
"No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto SHADDAI. Yo me fui llena, pero YAHVEH me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que YAHVEH ha dado testimonio contra mí, y SHADDAI me ha afligido?"
Rut 1:20-21


Él es amor generoso que se derrama en los demás, últimamente nos miramos diferente con una complicidad que no tiene explicación, es otro viajero que como yo va en busca de sus orígenes. Ha tenido un cambio sustancial enorme desde que lo conocí, y mi Aleph, ahora también el suyo, le llamó al oído por su nombre. Es uno de mis pilares básicos en esta caminata ya no forma parte del paisaje y si tuviera que compararlo con algo sería la sal, el agua o el pan de este trayecto. Podría seguir solo el camino, pero sin él esto no sería lo mismo y me gusta su compañía. Hoy va por él.