"Él te condujo por el desierto, y en esa tierra seca y sin agua ha hecho brotar para ti un manantial de agua de la roca dura" (Dt 8,15).
Las tormentas en el desierto son escasas, pequeñas, nunca extensas y suelen darse en los atlas o cercanos a ellos en vez de en las planicies. La tormenta de ayer pasó por una gran montaña y después de haber recogido todo lo que destrozó e intentar arreglarlo, mi señor me dejó un manantial de agua para que me refrescara a última hora del día. La voz de casi una desconocida para mi me dio la clave de la sonrisa. Es fundamental esperarte con una sonrisa cuando todo alrededor es tan agreste, tan duro, tan zafio, y tan oscuro sin ti. Comienza la penitencia, dame fuerzas y sentido para hacer de ello una ofrenda válida para los demás y para ti.
jueves, 22 de febrero de 2007
miércoles, 21 de febrero de 2007
Epher (cenizas)
Cenizas de sueños. Cenizas de una fiesta extinguida. Cenizas de incendios pavorosos en tu ausencia. Cenizas de castigo. Pérdida de la Fe, laberintos humanos que me enredan y me alejan de ti. Desconfié desde el día siguiente que te vi el año pasado. Peor que Pedro en sus negaciones. Merezco las cenizas que recibo en este mundo gris donde me hallo. Tengo 40 días para pedirte perdón y sin embargo me parecen pocos para pagar la deuda, duplicaré mi castigo, te ofreceré más aunque tú no lo necesites para perdonarme. Lo que sea por verte, lo que sea…
martes, 6 de febrero de 2007
Poesía
Destino me trajo rodando a los desiertos de Nof.
Dile al Hado que me siga arrastrando y me de vueltas
hasta que vea el desierto de Judá,
hasta que llegue a los confines del Norte, al Bello Lugar.
Allí me cubriré con la gloria del Nombre de mi Señor,
me pondré, envolviendo mi cabeza, el turbante de su santidad.
(Yehudah Ha-Levi, 1070-1141)
Dile al Hado que me siga arrastrando y me de vueltas
hasta que vea el desierto de Judá,
hasta que llegue a los confines del Norte, al Bello Lugar.
Allí me cubriré con la gloria del Nombre de mi Señor,
me pondré, envolviendo mi cabeza, el turbante de su santidad.
(Yehudah Ha-Levi, 1070-1141)
miércoles, 10 de enero de 2007
'arba`iym, 'arba`iym (cuarenta veces cuarenta)
Cuarenta veces cuarenta esperé tu regreso, cuarenta veces cuarenta observé las estrellas en la inmensidad oscura del desierto y su universo, y cuarenta veces cuarenta, comencé mi oración bajo tu mirada en agradecimiento.
Estamos preparándonos, lucen en un rincón de la bayith, la pieza de lino, lavada y planchada, esperando el cuerpo que la lleve, el arco de esparto que ciñe las cinturas, las cuentas ajadas del rosario y el velo que todo lo cubre a ojos de los hombres, que nos abre al camino interno y por tanto, el camino hacia ti.
Se preparan todos los guerreros silenciosos, se preparan….esperándote, limpiando y arreglando las piezas de tu desfile, esperando el momento de la dichosa convocatoria. Muchos de ellos no prepararán nada más, otros prepararán además su interior, y algunos tendrán la dicha de notar como tú mismo les preparas. El arreglo para el desfile ha de partir de dentro hacia fuera, así debe ser…quizá sea demasiado pronto todavía sólo estamos a cuarenta días de los cuarenta que faltan….
Estamos preparándonos, lucen en un rincón de la bayith, la pieza de lino, lavada y planchada, esperando el cuerpo que la lleve, el arco de esparto que ciñe las cinturas, las cuentas ajadas del rosario y el velo que todo lo cubre a ojos de los hombres, que nos abre al camino interno y por tanto, el camino hacia ti.
Se preparan todos los guerreros silenciosos, se preparan….esperándote, limpiando y arreglando las piezas de tu desfile, esperando el momento de la dichosa convocatoria. Muchos de ellos no prepararán nada más, otros prepararán además su interior, y algunos tendrán la dicha de notar como tú mismo les preparas. El arreglo para el desfile ha de partir de dentro hacia fuera, así debe ser…quizá sea demasiado pronto todavía sólo estamos a cuarenta días de los cuarenta que faltan….
miércoles, 13 de diciembre de 2006
Petición
Querido Aleph, hoy vengo a pedirte por dos estrellas de mi horizonte que no lucen como habitualmente. Una se está apagando poco a poco y no termina de encontrarte aunque siga tu camino, está cansada y hace tiempo que tiró la toalla, para ésta sólo te pido serenidad y dulzura. La otra simplemente tiene un nubarrón delante y necesita que alguien sople fuerte esa nube para que te vea con más claridad. Sé que pedirte que le retires la nube es tocarla con los dedos, y eso, a veces, duele, pero aunque dolorosa es la forma más fácil de conocerte y conocerte es amarte, aunque ya empieza a vislumbrar tu senda. Tengo más estrellas, una más lejana que también necesita ayuda, aunque en menor grado, y una que no alcanzan a ver mi ojos pero que sé que está en mi cielo, por esa te pido especialmente todas las noches, tú lo sabes, cuídamela aunque yo no la vea.
Necesito mi cielo estrellado para poder ver en él la inmensidad de tu Amor, necesito a mis estrellas casi tanto como te necesito a Ti.
Necesito mi cielo estrellado para poder ver en él la inmensidad de tu Amor, necesito a mis estrellas casi tanto como te necesito a Ti.
domingo, 10 de diciembre de 2006
Seber (esperanza)
Esperanza. Adviento. Tiempo de Navidad. Esperamos la llegada de Aquel que siempre tenemos y no reconocemos su estancia dentro de nosotros mismos. Somos tan ateos e incrédulos que esperamos celebrar su llegada.....¡Pero si nunca se fue! ¡Si nunca te dejó! ¿Qué esperas?....
Dentro de la tienda, en el desierto donde a veces hay un oasis, un remanso de paz, te espero con mi lámpara encendida. Te espero siempre, y la verdad en esta noche oscura, con estrellas y conjunciones de planetas te veo de lejos cuando ansío tocarte y que me abraces. Mi Aleph escondido, mi fuerza, mis alas, mi libertad, celebraré tu cumpleaños, que no tu venida, con la pureza de los ojos de un niño, con el corazón limpio y con una mesa vacía de lujos, porque tú, cuando naciste no tenías ni lugar donde resguardarte.
Te celebraré tu cumpleaños, en mi mesa, juntos. Y luego iré a tu banquete, en tu mesa, con mis hermanos.
Dentro de la tienda, en el desierto donde a veces hay un oasis, un remanso de paz, te espero con mi lámpara encendida. Te espero siempre, y la verdad en esta noche oscura, con estrellas y conjunciones de planetas te veo de lejos cuando ansío tocarte y que me abraces. Mi Aleph escondido, mi fuerza, mis alas, mi libertad, celebraré tu cumpleaños, que no tu venida, con la pureza de los ojos de un niño, con el corazón limpio y con una mesa vacía de lujos, porque tú, cuando naciste no tenías ni lugar donde resguardarte.
Te celebraré tu cumpleaños, en mi mesa, juntos. Y luego iré a tu banquete, en tu mesa, con mis hermanos.
viernes, 10 de noviembre de 2006
Anan (nube)
Y la nube se abrió a golpe de silencio para dejar pasar tu luz. Ayer el silencio cortó la niebla y dejó pasar el rayo de tu luz que atravesó mi corazón. Tu palabra anidó en mi alma y una sonrisa se dibujaba en mi cara mientras leía tu carta, no sé si lo demás entendieron la lectura, pero a mi me mandaste un mensaje, la firma de esa carta dirigida en primera persona a tu nepesh tenía rúbrica….cayó tu foto de entre las hojas del libro y entonces supe que nunca me abandonarías y que toda la oscuridad que se cierne sobre mí no me impide verte, porque todo es banal si estás tú conmigo. ¿Cómo he podido dudar de ti?
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