martes, 24 de octubre de 2006
Chelem (sueño)
Esta noche soñé contigo, más que soñar tuve una pesadilla, por una serie de razones tenía a tu figura en brazos, acunándote como si fueras un recién nacido, yo lloraba, y a la imagen se le caían los brazos y las piernas...al final sólo quedaba el tronco, y una amiga te envolvía en su abrigo y te llevaba corriendo hacia algún lugar desconocido para mí, donde iban a arreglarlo. Yo no podía seguirte, sólo un martilleo en mi cabeza persistía recordándome que te habías deshecho en mis brazos. Sé que es imposible deshacerte, pero ¿quizás no esté deshaciendo otros caminos que esperabas de mi?. Tengo el día nublado, tal y como está fuera.
lunes, 23 de octubre de 2006
Tsarah (angustia)
Aqui estoy sentada esperándote cuando sé que no vendrás. Intentando concentrarme en las cosas mundanas, pero continuamente pensando en Ti, de una forma u otra. Hoy me han dicho que he entrado sin saberlo en una noche oscura, y que ahora las cosas serán más difíciles. Que ya no te sentiré y te veré como antes, algo que en cierto modo ya venía notando. Pero que será beneficioso para mi fe y para mi amor. Aún así te echo de menos, me siento pequeña y necesito de tu abrazo para sentirme bien, esos guiños que me hacías diariamente ¡no quiero perderlos!. Me siento abrumada de cosas y con muchos ojos fijos en mi cuando lo único que quiero es ser libre para escogerte....noche oscura del alma, qué triste suena...
miércoles, 18 de octubre de 2006
Halayla: Esta noche (lit. la noche)
Esta noche. Mañana noche. Anteanoche. Noches completas, días que son noches, días oscuros, noches estrelladas, noches de luna, noches infernales. Espacios temporales que se convierten en noches infinitas, etapas de la vida que no ven la luz, aunque intentes salir fuera y respirar aire nuevo. Esta noche, una más, has llegado a mi casa, y no estaba preparada. Ya sé que la Biblia me recuerda el pasaje de las vírgenes con las luminarias encendidas esperando a su amo. Pero me dormí. Llevo casi tres semanas en vela y me he dormido, justo cuando estabas a punto de llegar. No tengo excusas, no doy más, no quepo más, vuelve a no caberme más, ahora, con los ojos bajos esperaré a esa extensión que harás de mi interior, que me dolerá y que me hará más sitio dentro para que quepa más amor. Te espero.
martes, 17 de octubre de 2006
Gehena
Referencia biblíca al Valle de Hinom ubicado en el lado sur de Jerusalén, que servía como basurero de la ciudad en el tiempo de Jesús. Los fuegos en este lugar nunca se apagaban.
El infierno de la vida con esas hogueras inmensas que no se apagan nunca, con esos rescoldos que se avivan al mínimo paso del aire, con esas llamas frías y heladas de tu ausencia. No verte, no hablarte, no oirte y no sentirte. Ése es el infierno que vivo cuando te escondes en la bruma sin luz de mi alma. Ya he aprendido a buscarte, ya sé dónde encontrarte, hubo un tiempo en que el infierno llegaba a mi vida y no sabía salir de ahí, ahora sólo tengo que seguir tu rastro, tu cera, tu sierpe y se que al final, estarás tú. En realidad no eres tú quién se mueve, soy yo quién me alejo...y a veces, demasiado, ¿Por qué me lo consientes?....
El infierno de la vida con esas hogueras inmensas que no se apagan nunca, con esos rescoldos que se avivan al mínimo paso del aire, con esas llamas frías y heladas de tu ausencia. No verte, no hablarte, no oirte y no sentirte. Ése es el infierno que vivo cuando te escondes en la bruma sin luz de mi alma. Ya he aprendido a buscarte, ya sé dónde encontrarte, hubo un tiempo en que el infierno llegaba a mi vida y no sabía salir de ahí, ahora sólo tengo que seguir tu rastro, tu cera, tu sierpe y se que al final, estarás tú. En realidad no eres tú quién se mueve, soy yo quién me alejo...y a veces, demasiado, ¿Por qué me lo consientes?....
lunes, 25 de septiembre de 2006
Schmone (ocho)
Ocho giros de la tierra alrededor del sol. 96 lunas. Infinitas estrellas, como las sonrisas que le caen de su boca. Mi cielo estrellado, mi alegría, y parte de mi todo. Nos costó traerla ¿verdad mi Aleph? pero poco a poco, cuidándola, mimándola y ayudándola, la tenemos más cerca. Pura como el agua, de mente limpia, sin doblez. Gracias por estos ocho, ocho más para mis ojos....para ella, shmone veces shmone....
jueves, 14 de septiembre de 2006
Malak (ángel)
Quien se se acerca a ti y te ayuda a resolver tus problemas, es un ángel.
Quien te cuida durante una enfermedad, es un ángel.
Quien consigue de ti una sonrisa, es un ángel.
Quien te trae una buena noticia, es un ángel.
Quien te acompaña en silencio por tu camino diario, es un ángel.
Quien te da un beso antes de dormir, es un ángel.
Quien duerme plácidamente, es un ángel.
Quien derrocha bondad, es un ángel.
Y aún así ¿Todavía no creéis en los ángeles?
Quien te cuida durante una enfermedad, es un ángel.
Quien consigue de ti una sonrisa, es un ángel.
Quien te trae una buena noticia, es un ángel.
Quien te acompaña en silencio por tu camino diario, es un ángel.
Quien te da un beso antes de dormir, es un ángel.
Quien duerme plácidamente, es un ángel.
Quien derrocha bondad, es un ángel.
Y aún así ¿Todavía no creéis en los ángeles?
lunes, 21 de agosto de 2006
Poema de la mujer de Dunas Ben Labrat
¿Recordará su amado a la cierva graciosa
el día de la partida, con su hijo único en brazos?
Puso él en su mano izquierda el anillo de su diestra,
en su brazo puso ella su ajorca;
al tomar ella su velo como recuerdo,
cogió él el suyo para no olvidarla.
No se quedará él en Sefarad
aunque recibiera medio reino de su Señor.
[Dunas Ben Labrat, poeta judío que vivió durante el califato omeya, éste es lo poco que queda de un poema que su mujer le escribe a su partida de Sefarad, probablemente una de las primeras mujeres judías poetas, curiosamente se desconoce el nombre de ella.]
el día de la partida, con su hijo único en brazos?
Puso él en su mano izquierda el anillo de su diestra,
en su brazo puso ella su ajorca;
al tomar ella su velo como recuerdo,
cogió él el suyo para no olvidarla.
No se quedará él en Sefarad
aunque recibiera medio reino de su Señor.
[Dunas Ben Labrat, poeta judío que vivió durante el califato omeya, éste es lo poco que queda de un poema que su mujer le escribe a su partida de Sefarad, probablemente una de las primeras mujeres judías poetas, curiosamente se desconoce el nombre de ella.]
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